Cómo usar la respiración profunda para reiniciarte

Una guía sencilla para que los niños utilicen técnicas de respiración profunda para calmarse y sentirse mejor cuando las emociones se intensifican.

  1. Encuentra tu posición. Siéntate o ponte de pie de una manera que te resulte cómoda. Puedes sentarte con las piernas cruzadas en el suelo o pararte con los pies planos en el suelo. Deja que tus hombros caigan, alejándose de tus orejas.
  2. Coloca tus manos. Pon una mano en tu pecho y otra en tu abdomen. Esto te ayuda a sentir el movimiento de tu respiración. Si no estás seguro de dónde ponerlas, pídele a un adulto que te muestre cómo encontrar tu ombligo.
  3. La inhalación lenta. Cierra la boca e inhala lentamente por la nariz contando hasta cuatro. Imagina que estás llenando un globo dentro de tu abdomen con aire. Deberías sentir que tu mano inferior se mueve hacia afuera.
  4. La exhalación constante. Exhala lentamente el aire por la boca, como si soplaras a través de una pajita diminuta, contando hasta seis. Siente cómo tu abdomen se aplana a medida que el aire sale. La exhalación debe ser un poco más larga que la inhalación.
  5. Repite hasta que te sientas tranquilo. Intenta este ciclo cuatro o cinco veces. Si pierdes la cuenta, no pasa nada, simplemente comienza tu próxima respiración cuando estés listo.