Cómo usar la respiración profunda para reiniciarte
Una guía sencilla para que los niños utilicen técnicas de respiración profunda para calmarse y sentirse mejor cuando las emociones se intensifican.
- Encuentra tu posición. Siéntate o ponte de pie de una manera que te resulte cómoda. Puedes sentarte con las piernas cruzadas en el suelo o pararte con los pies planos en el suelo. Deja que tus hombros caigan, alejándose de tus orejas.
- Coloca tus manos. Pon una mano en tu pecho y otra en tu abdomen. Esto te ayuda a sentir el movimiento de tu respiración. Si no estás seguro de dónde ponerlas, pídele a un adulto que te muestre cómo encontrar tu ombligo.
- La inhalación lenta. Cierra la boca e inhala lentamente por la nariz contando hasta cuatro. Imagina que estás llenando un globo dentro de tu abdomen con aire. Deberías sentir que tu mano inferior se mueve hacia afuera.
- La exhalación constante. Exhala lentamente el aire por la boca, como si soplaras a través de una pajita diminuta, contando hasta seis. Siente cómo tu abdomen se aplana a medida que el aire sale. La exhalación debe ser un poco más larga que la inhalación.
- Repite hasta que te sientas tranquilo. Intenta este ciclo cuatro o cinco veces. Si pierdes la cuenta, no pasa nada, simplemente comienza tu próxima respiración cuando estés listo.