Cómo incluir a los nietos en las visitas de despedida

Guía práctica para ayudar a los niños a participar de manera saludable en las visitas de despedida a familiares enfermos o al final de la vida.

  1. Prepara a los niños con anticipación. Habla con los niños sobre lo que van a ver antes de la visita. Explícales de manera sencilla y honesta cómo puede verse o sonar su ser querido. Si hay equipos médicos como tubos de oxígeno o una silla de ruedas, menciónalos para que no se asusten. Usa palabras que puedan entender según su edad: 'El abuelito está muy enfermo y puede verse diferente, pero sigue siendo el mismo abuelito que te quiere'. Permite que hagan preguntas y responde con sinceridad pero de forma apropiada para su edad.
  2. Deja que elijan participar. Nunca obligues a un niño a participar en una visita de despedida. Pregúntales si quieren ir y respeta su decisión. Si inicialmente dicen que no, déjales saber que pueden cambiar de opinión. Algunos niños pueden querer despedirse de otra manera, como haciendo un dibujo o grabando un mensaje. Estas alternativas son igualmente valiosas y deben ser respetadas.
  3. Planifica actividades apropiadas. Piensa en actividades tranquilas que los niños puedan hacer durante la visita. Pueden leer un cuento favorito, mostrar dibujos que hicieron en la escuela, o simplemente sentarse cerca y contar sobre su día. La música suave o mirar fotos familiares también pueden crear momentos especiales. Mantén las actividades simples y flexibles, siguiendo las señales del niño sobre cuándo quiere participar activamente y cuándo prefiere observar.
  4. Maneja las emociones durante la visita. Es normal que los niños se sientan confundidos, tristes o incluso asustados durante estas visitas. Permanece cerca de ellos y ofrece consuelo cuando lo necesiten. Si un niño se pone muy ansioso o alterado, está bien tomar un descanso o terminar la visita. Valida sus sentimientos diciéndoles que es normal sentirse así. No los regañes por hacer ruido o moverse; recuerda que están procesando una situación difícil a su manera.
  5. Facilita la comunicación. Ayuda a los niños a expresar sus sentimientos y pensamientos durante la visita. Pueden hablarle directamente a su ser querido, incluso si esta persona no puede responder. Anímalos a compartir recuerdos felices o a decir las cosas importantes que sienten. Si el niño se queda sin palabras, puedes ayudarle sugiriendo frases simples como 'te quiero' o 'me acuerdo cuando jugábamos juntos'. A veces, simplemente estar presente y tomar la mano de su ser querido es suficiente.
  6. Procesa la experiencia después. Después de la visita, habla con los niños sobre cómo se sintieron y qué pensaron. Responde cualquier pregunta nueva que puedan tener. Algunos niños pueden querer hablar inmediatamente, mientras que otros necesitan tiempo para procesar. Mantén las conversaciones abiertas en los días siguientes. Asegúrales que hicieron algo muy especial y amoroso al visitar a su ser querido. Si muestran signos de angustia prolongada, considera buscar apoyo profesional.