Cómo acostar a tu recién nacido de forma segura

Guía completa para crear un ambiente de sueño seguro y protegido para tu bebé recién nacido.

  1. Prepara la cuna de forma segura. La cuna debe tener un colchón firme y plano, cubierto únicamente con una sábana ajustable que quede bien estirada. Retira todos los objetos sueltos como mantas, almohadas, protectores de cuna, peluches o juguetes. Estos elementos pueden causar asfixia o sobrecalentamiento. Verifica que la cuna cumpla con las normas de seguridad actuales y que las barras estén separadas por no más de 6 centímetros.
  2. Coloca a tu bebé boca arriba. Siempre acuesta a tu bebé boca arriba, tanto para las siestas como para el sueño nocturno. Esta posición es la más segura y reduce el riesgo de muerte súbita del lactante. Incluso si tu bebé parece más cómodo de lado o boca abajo, la posición boca arriba es esencial. Una vez que tu bebé pueda darse vuelta por sí solo, no necesitas voltearlo si cambia de posición durante la noche.
  3. Mantén la temperatura adecuada. Viste a tu bebé con ropa ligera para dormir y mantén la habitación a una temperatura cómoda para un adulto vestido con ropa ligera. Si hace frío, usa un saco de dormir para bebés en lugar de mantas sueltas. Tu bebé no debe sentirse caliente al tacto, especialmente en el pecho, cuello o cabeza. Las señales de sobrecalentamiento incluyen sudoración, cabello húmedo, mejillas enrojecidas o respiración acelerada.
  4. Elige el lugar correcto para dormir. Tu bebé debe dormir en tu habitación, pero en su propia superficie de sueño, idealmente durante los primeros seis meses y por lo menos durante el primer mes. Usa una cuna, moisés o cuna de viaje que esté cerca de tu cama. Nunca duermas con tu bebé en la misma cama, sofá o sillón, ya que esto aumenta significativamente el riesgo de asfixia y muerte súbita del lactante.
  5. Establece una rutina tranquila. Crea un ambiente silencioso y oscuro para dormir. Puedes usar sonidos suaves y constantes como ruido blanco si ayuda a tu bebé a calmarse. Desarrolla una rutina simple y consistente antes de acostar a tu bebé, como un cambio de pañal, alimentación tranquila y palabras suaves. Esta rutina ayudará a tu bebé a reconocer que es hora de dormir.