Cómo ayudar a un niño que tiene dificultades con las transiciones
Estrategias para apoyar a los niños que tienen dificultades para pasar de una actividad, lugar o rutina a otra.
- Por qué las transiciones son difíciles para algunos niños. Los niños que tienen dificultades con las transiciones a menudo tienen problemas con la función ejecutiva: las habilidades mentales que nos ayudan a planificar, concentrarnos y cambiar entre tareas. Pueden estar profundamente absortos en lo que están haciendo, tener problemas para predecir lo que viene después o sentirse ansiosos por lo desconocido. Algunos niños son naturalmente más sensibles a los cambios en la rutina, mientras que otros pueden estar lidiando con estrés, diferencias en el desarrollo o simplemente aún no han aprendido las habilidades para manejar las transiciones sin problemas. Las dificultades de transición también pueden ser una señal de que un niño está abrumado, cansado o hambriento. Lo que parece resistencia podría ser en realidad la forma en que el sistema nervioso del niño dice que necesita más apoyo para manejar el cambio.
- Da mucho aviso previo. La mayoría de los niños se benefician de saber qué viene a continuación. Intenta avisar con 10 minutos de antelación, luego con 5 minutos y luego con 2 minutos antes de que deba ocurrir una transición. Algunas familias encuentran útil usar temporizadores: señales visuales o auditivas que ayudan a los niños a seguir el paso del tiempo. Para transiciones más grandes, como empezar la escuela o mudarse de casa, comienza a hablar sobre el cambio con semanas de antelación. Usa libros, fotos o historias sociales para ayudarles a entender qué esperar. El objetivo es reducir el factor sorpresa y darle tiempo a su cerebro para prepararse para el cambio.
- Crea rutinas y rituales predecibles. Los niños a menudo se desempeñan mejor con las transiciones cuando ocurren dentro de un marco consistente. Establece rutinas en torno a puntos de transición comunes: como cantar siempre la misma canción de limpieza antes de salir del parque, o tener una secuencia especial para la hora de dormir que sea la misma cada noche. Algunas familias crean objetos o rituales de transición: un peluche especial que acompaña a lugares nuevos, una ola de despedida a la casa antes de salir, o dejar que el niño elija un juguete para llevar en el coche. Estas pequeñas constantes pueden hacer que los grandes cambios se sientan más manejables.
- Ofrece opciones dentro de la transición. Cuando los niños sienten que tienen cierto control sobre cómo ocurre una transición, a menudo están más dispuestos a cooperar. En lugar de "Es hora de irse", intenta "¿Quieres caminar hasta el coche o saltar como un conejito?" o "¿Deberíamos ponernos los zapatos primero o el abrigo primero?" La elección no tiene que ser sobre si ocurre la transición, puede ser sobre cómo ocurre. Esto ayuda a los niños a sentir que tienen agencia incluso cuando la dirección general no es negociable.
- Mantén la calma y la paciencia durante los momentos difíciles. Cuando un niño está pasando por un momento difícil con una transición, su estado emocional a menudo es contagioso. Si puedes mantener la calma y la paciencia, le ayuda a regular sus propias emociones. Reconoce que las transiciones son difíciles: "Puedo ver que estás muy molesto por irte. Dejar cosas divertidas es difícil." Evita apurar o presionar a un niño que está teniendo una crisis para que se mueva más rápido. En lugar de eso, ofrece consuelo primero, y luego guíalo suavemente a través de la transición una vez que se haya calmado. A veces, esto significa incorporar tiempo adicional en tu horario para que no sientas la presión de apurarlo.
- Practica las transiciones en momentos de calma. Algunos niños se benefician de practicar transiciones cuando en realidad no están ocurriendo. Puedes jugar juegos sobre recoger juguetes, leer libros sobre empezar la escuela o representar lo que sucede en el consultorio del médico. Durante los momentos de calma, también puedes enseñar estrategias de afrontamiento específicas: respiración profunda, contar hasta diez o nombrar tres cosas que esperan con ansias en la próxima actividad. Practicar estas herramientas cuando todos están relajados hace que sea más probable que sean útiles durante las transiciones reales.