Cómo crear un dormitorio que favorezca el sueño para niños
Aprende a diseñar el cuarto perfecto para que tus hijos duerman mejor cada noche.
- Controla la temperatura del cuarto. Mantén la habitación fresca, entre 18 y 21 grados Celsius. Los niños duermen mejor cuando no tienen ni frío ni calor. Usa ventiladores o aire acondicionado en verano, y calefacción suave en invierno. Evita que la habitación esté demasiado seca usando un humidificador si es necesario. Viste a tu hijo con ropa de dormir adecuada para la temperatura: ligera en verano y abrigadora en invierno.
- Oscurece el ambiente. La oscuridad le dice al cerebro que es hora de dormir. Instala cortinas gruesas o blackout que bloqueen la luz del exterior. Si entra luz por debajo de la puerta, puedes poner una toalla para taparla. Para niños que le temen a la oscuridad total, usa una lamparita de noche muy tenue con luz cálida, no blanca o azul. Evita luces brillantes una hora antes de dormir.
- Reduce los ruidos molestos. Los sonidos fuertes o repentinos pueden despertar a los niños durante la noche. Si vives en una zona ruidosa, considera usar una máquina de ruido blanco o un ventilador que produzca un sonido constante y suave. Cierra bien las ventanas y usa alfombras que absorban el sonido. Habla en voz baja cerca del cuarto cuando tu hijo esté durmiendo.
- Elige la cama y ropa de cama correcta. La cama debe ser cómoda pero firme. Usa un colchón en buen estado y almohadas apropiadas para la edad de tu hijo. Las sábanas deben ser suaves y transpirables, preferiblemente de algodón. Lava la ropa de cama regularmente para mantenerla fresca. Asegúrate de que la cama sea del tamaño correcto: no demasiado grande para niños pequeños, pero con espacio suficiente para moverse.
- Organiza y mantén orden. Un cuarto desordenado puede causar ansiedad y dificultar el sueño. Guarda los juguetes en cajas o estantes antes de dormir. Mantén el piso libre de obstáculos para evitar accidentes nocturnos. Crea un espacio designado para la ropa sucia. Un ambiente ordenado ayuda a que la mente se relaje más fácilmente.
- Elimina las distracciones. Saca del cuarto todo lo que pueda despertar o estimular a tu hijo durante la noche. Esto incluye televisores, tabletas, videojuegos y teléfonos. Si necesitas un reloj, que sea uno sin luz brillante. Los libros están bien, pero guárdalos después de leer. El dormitorio debe ser un lugar asociado principalmente con el sueño y el descanso.
- Personaliza según la edad. Los bebés necesitan un ambiente muy simple y seguro, sin objetos sueltos en la cuna. Los niños pequeños pueden beneficiarse de una rutina visual como un poster con los pasos para dormir. Los niños mayores pueden participar en decorar su espacio de forma que se sientan cómodos, pero siempre manteniendo el ambiente relajante. Ajusta la decoración para que sea calmante, no estimulante.