Cómo congelar comidas preparadas para más adelante

Aprende a preparar y congelar comidas familiares de forma segura para ahorrar tiempo y dinero en la cocina.

  1. Elige los alimentos adecuados para congelar. No todos los alimentos se congelan igual de bien. Los guisos, sopas, estofados, lasañas y cazuelas son ideales porque mantienen su textura y sabor. Las carnes cocidas, los frijoles y las salsas también funcionan muy bien. Evita congelar alimentos con alto contenido de agua como lechuga, pepino o papas cocidas, ya que se vuelven blandos. Los huevos cocidos y los productos lácteos como la crema pueden separarse al descongelarse.
  2. Prepara las comidas pensando en la congelación. Cocina tus platillos normalmente, pero deja que se enfríen completamente antes de congelar. Si planeas congelar desde el principio, cocina las verduras un poco menos de lo normal para que no se sobrecozinen al recalentar. Para las sopas y guisos, puedes hacerlos un poco más espesos de lo usual, ya que tienden a aguarse ligeramente al descongelarse.
  3. Empaca correctamente para el congelador. Usa recipientes aptos para congelador o bolsas especiales para congelar. Deja un poco de espacio en la parte superior de los recipientes porque la comida se expande al congelarse. Elimina todo el aire posible de las bolsas para evitar la quemadura por frío. Etiqueta cada recipiente con el nombre del platillo y la fecha de congelación usando un marcador permanente o etiquetas que resistan el frío.
  4. Organiza tu congelador estratégicamente. Coloca las comidas nuevas en la parte de atrás y mueve las más antiguas al frente para usarlas primero. Mantén una lista en la puerta del congelador con lo que tienes guardado y las fechas. Agrupa alimentos similares juntos: sopas en una sección, platillos principales en otra. Asegúrate de que tu congelador mantenga una temperatura de -18°C o menos para conservar la calidad y seguridad de los alimentos.
  5. Descongela y recalienta de forma segura. La forma más segura de descongelar es trasladar la comida del congelador al refrigerador la noche anterior. Para descongelar más rápido, usa agua fría cambiándola cada 30 minutos, o el microondas en la función de descongelado. Nunca descongeles a temperatura ambiente. Al recalentar, asegúrate de que la comida alcance una temperatura interna de 74°C para eliminar cualquier bacteria.