Cómo manejar a un niño que se queja de dolor de estómago

Guía práctica para padres sobre cómo responder cuando tu hijo tiene dolor de estómago y cuándo buscar ayuda médica.

  1. Evalúa la situación inicialmente. Mantén la calma y hazle preguntas sencillas a tu hijo. Pregúntale dónde le duele exactamente, si el dolor es constante o va y viene, y qué estaba haciendo antes de que empezara. Observa si tiene otros síntomas como fiebre, vómitos, diarrea o si se ve muy pálido. Fíjate en su comportamiento: ¿puede jugar normalmente o está muy quieto? Esta información te ayudará a decidir los próximos pasos.
  2. Ofrece medidas de alivio básicas. Ayuda a tu hijo a recostarse en una posición cómoda. Puedes aplicar una compresa tibia (no caliente) en su abdomen por 10-15 minutos. Ofrécele pequeños sorbos de agua o té de manzanilla tibio si lo tolera. Evita darle comida sólida hasta que se sienta mejor. Un masaje suave en la barriga con movimientos circulares también puede ayudar a relajarlo.
  3. Considera las posibles causas comunes. Los dolores de estómago en niños pueden deberse a gases, estreñimiento, haber comido demasiado rápido, nervios por situaciones como exámenes o cambios, o simplemente hambre. También pueden ser señal de que algo no les cayó bien o que están desarrollando un virus estomacal. Piensa en qué comió tu hijo en las últimas horas y si hay algún factor emocional que pueda estar influyendo.
  4. Monitorea la evolución del dolor. Quédate cerca de tu hijo y observa cómo evoluciona el dolor durante las próximas horas. Si el dolor mejora gradualmente y tu hijo vuelve a sus actividades normales, probablemente no era nada serio. Sin embargo, mantente atento a cualquier cambio. Anota la hora en que comenzó el dolor y cualquier síntoma adicional que aparezca.
  5. Ayuda con el aspecto emocional. Los dolores de estómago a veces están relacionados con emociones como ansiedad, nerviosismo o estrés. Habla con tu hijo de manera tranquila y pregúntale si algo le preocupa. Asegúrale que estás ahí para cuidarlo y que va a sentirse mejor. Lee un cuento juntos o pongan música relajante. Tu presencia calmada lo ayudará a sentirse más seguro.