Cómo ayudar a un niño con sobrepeso sin avergonzarlo

Guía práctica para apoyar la salud de tu hijo con amor y respeto, sin dañar su autoestima.

  1. Cambia el enfoque de toda la familia. En lugar de señalar a tu hijo, haz cambios que beneficien a todos en casa. Compra más frutas y verduras, cocinen juntos comidas nutritivas, y planeen actividades físicas familiares. Cuando todos participan, tu hijo no se siente singled out o diferente. Habla sobre estar saludables y fuertes, no sobre perder peso. Evita comentarios sobre el cuerpo de tu hijo o comparaciones con otros niños.
  2. Crea un ambiente positivo alrededor de la comida. Establece horarios regulares para las comidas y come en familia sin distracciones como televisión o celulares. Sirve porciones apropiadas y deja que tu hijo decida cuándo está satisfecho. No uses la comida como premio o castigo. Evita etiquetar alimentos como 'buenos' o 'malos' - en su lugar, habla de alimentos que nos dan energía versus los que son para ocasiones especiales. Ten paciencia si tu hijo rechaza alimentos nuevos; puede tomar varias exposiciones antes de que los pruebe.
  3. Fomenta el movimiento divertido. Encuentra actividades físicas que tu hijo disfrute, no ejercicios que sienta como castigo. Pueden ser bailes en casa, caminatas por el parque, juegos de pelota, o andar en bicicleta. Limita el tiempo de pantalla y ofrece alternativas activas. Celebra el esfuerzo y la diversión, no los resultados. Si tu hijo muestra resistencia al ejercicio, comienza con actividades muy cortas y gradualmente aumenta el tiempo.
  4. Protege su autoestima. Nunca critiques el cuerpo de tu hijo o hagas comentarios sobre su peso frente a él o a otros. Si otros familiares o amigos hacen comentarios, protege a tu hijo cambiando el tema o alejándolo de la situación. Enfócate en lo que su cuerpo puede hacer, no en cómo se ve. Elogia sus fortalezas, talentos y esfuerzos en todas las áreas de su vida. Si notas que tu hijo evita actividades o muestra signos de baja autoestima, considera apoyo emocional profesional.
  5. Sé un modelo positivo. Tu hijo aprende más de lo que haces que de lo que dices. Evita hacer comentarios negativos sobre tu propio cuerpo o el de otros. Come de manera balanceada y mantente activa. Muestra que disfrutas la comida saludable y el movimiento. Si tienes tu propia relación complicada con la comida o el peso, considera trabajar en eso para poder ser el mejor modelo para tu hijo.