Cómo alimentar a un bebé con reflujo

Aprende técnicas prácticas y seguras para alimentar a tu bebé que sufre de reflujo gastroesofágico.

  1. Posiciones para alimentar. Mantén a tu bebé en posición vertical o semi-vertical durante la alimentación. Si das pecho, prueba la posición de cuna modificada con la cabeza del bebé más elevada que su estómago. Para el biberón, sostén a tu bebé en un ángulo de 45 grados aproximadamente. Evita alimentarlo completamente acostado, ya que esto puede empeorar el reflujo.
  2. Frecuencia y cantidad de las comidas. Ofrece comidas más pequeñas pero más frecuentes. Un estómago menos lleno reduce la presión y disminuye las posibilidades de reflujo. En lugar de comidas grandes cada 3-4 horas, prueba con porciones más pequeñas cada 2-3 horas. Observa las señales de tu bebé: si arquea la espalda, llora o se aleja del pecho o biberón, puede estar lleno o incómodo.
  3. Técnicas durante la alimentación. Tómate descansos frecuentes para hacer eructar a tu bebé, aproximadamente cada 30-60 ml si usa biberón, o al cambiar de pecho si amamantas. Alimenta a tu bebé cuando esté tranquilo, no cuando esté muy hambriento y agitado. Mantén un ambiente calmado y sin distracciones. Si usas biberón, asegúrate de que la tetina tenga el tamaño correcto: muy pequeña hace que trague aire, muy grande puede causar atragantamiento.
  4. Después de la alimentación. Mantén a tu bebé en posición vertical durante 20-30 minutos después de comer. Puedes cargarlo contra tu pecho, usar una silla bouncer ligeramente inclinada, o simplemente sostenerlo sentado en tu regazo. Evita actividades vigorosas como cambiar el pañal inmediatamente después de comer. Si necesitas acostarlo, eleva ligeramente la cabecera de su cuna colocando una toalla enrollada debajo del colchón (nunca almohadas sueltas).
  5. Consideraciones especiales para la lactancia. Si amamantas, observa si ciertos alimentos en tu dieta parecen empeorar el reflujo de tu bebé. Algunos bebés son sensibles a productos lácteos, cafeína, alimentos picantes o cítricos en la dieta materna. Lleva un diario de alimentos y síntomas para identificar posibles desencadenantes. La leche materna se digiere más fácilmente que la fórmula, por lo que la lactancia suele ser beneficiosa para bebés con reflujo.
  6. Adaptaciones con fórmula. Si tu bebé toma fórmula, pregunta al pediatra sobre fórmulas especiales para reflujo o sensibilidades. Prepara la fórmula cuidadosamente para evitar burbujas excesivas que puedan causar más gases. Deja reposar el biberón preparado unos minutos antes de dárselo. Considera tetinas anti-cólicos que reducen la ingesta de aire.