Cómo tener conversaciones difíciles con tus hijos adultos

Orientación para navegar temas difíciles con hijos adultos manteniendo el respeto mutuo y límites saludables. HowTo: Family Edition: family how-tos that actually help.

  1. Cambia a una dinámica de adulto a adulto. Al abordar un tema difícil, el punto de partida más efectivo es reconocer que tu hijo/a es un adulto independiente. Esto significa alejarse del rol de 'solucionador de problemas' y acercarse al rol de oyente de apoyo. Muchos padres tienen éxito pidiendo permiso para discutir un tema en lugar de dar una conferencia, lo que puede ayudar a bajar las defensas y fomentar un intercambio más abierto. Considera el momento y el entorno de la conversación. Las discusiones de alto riesgo rara vez son productivas cuando son espontáneas o ocurren en lugares públicos. Proponer un momento para hablar permite que ambas partes entren en la conversación con la mente clara y una comprensión de lo que está en la agenda.
  2. Enfócate en tu experiencia, no en sus acciones. Al discutir comportamientos o decisiones que te preocupan, formular tu perspectiva a través de declaraciones en primera persona ('yo') ayuda a evitar que la conversación se convierta en acusaciones. Por ejemplo, en lugar de centrarte en lo que tu hijo/a está haciendo mal, enfócate en cómo sus elecciones o la situación actual impactan tu relación o tu propia tranquilidad. También es útil mantener la curiosidad en lugar de la crítica. Haz preguntas abiertas sobre su proceso de pensamiento o sus objetivos. A menudo, lo que parece una mala decisión desde afuera es parte de un plan lógico más amplio desde su perspectiva. Comprender su 'por qué' puede cambiar por completo el tono de la conversación.