Mantener las Rutinas Durante el Estrés Familiar

Aprende a preservar una sensación de estabilidad y previsibilidad para tus hijos cuando tu familia esté atravesando momentos difíciles o impredecibles.

  1. Priorizar lo Esencial. Cuando todo se siente abrumador, es útil identificar una o dos rutinas que brinden el mayor consuelo. Para muchas familias, el ritual a la hora de acostarse o una comida matutina consistente son los anclajes que mantienen el día en equilibrio. No necesitas mantener un horario perfectamente estructurado; en cambio, concéntrate en mantener consistentes estos puntos de contacto específicos. Los padres que abordan esto simplificando sus expectativas a menudo descubren que eliminar tareas menos esenciales, como limpiezas elaboradas o actividades extracurriculares, libera la energía necesaria para estar presentes para sus hijos durante estos momentos clave. Se trata menos de mantener una rutina rígida y más de proteger la previsibilidad de los momentos que más importan para la sensación de seguridad de su hijo.
  2. Comunicar el Cambio. Los niños a menudo perciben cuando la atmósfera en casa ha cambiado, incluso si no comprenden completamente la causa. Reconocer que las cosas son diferentes puede ayudar a reducir su ansiedad. Usar un lenguaje simple y honesto para explicar que la familia está atravesando un momento difícil permite a los niños comprender que la interrupción es temporal y no un reflejo de su propio comportamiento. Algunas familias tienen éxito al realizar "chequeos familiares" cortos e informales donde discuten cómo será el día. Darles a los niños un aviso sobre los cambios, incluso los pequeños, les ayuda a prepararse mentalmente para la transición. Esta transparencia puede fomentar un sentido de estar en el mismo equipo, incluso cuando las circunstancias externas son difíciles.