Cómo mantener la calma cuando tu hijo tiene un berrinche

Estrategias prácticas para mantener tu propia regulación emocional mientras apoyas a un niño a través de un intenso arrebato emocional.

  1. Reconocer tu propia fisiología. Cuando un niño comienza a gritar o a reaccionar violentamente, muchos padres experimentan una respuesta de 'lucha o huida', caracterizada por un corazón acelerado o respiración superficial. Reconocer estas señales físicas es el primer paso para recuperar la compostura. Tomarse un momento para reconocer tu propio estado interno, quizás nombrando el sentimiento como 'frustración' o 'ansiedad', puede crear el espacio mental necesario para responder en lugar de reaccionar. Algunos padres encuentran éxito en técnicas de anclaje, como concentrarse en la sensación de sus pies en el suelo o tomar tres respiraciones lentas y deliberadas antes de hablar. Estas acciones le indican a tu propio sistema nervioso que estás a salvo, lo que te permite seguir siendo un ancla de calma para tu hijo.
  2. Enfoques para la co-regulación. La co-regulación es el proceso de usar tu propio estado de calma para ayudar a calmar el sistema nervioso desregulado de tu hijo. Un enfoque común es el método de 'presencia primero', donde un padre se sienta cerca del niño sin exigirle que deje de comportarse. Esto comunica que eres una presencia confiable y estable, incluso cuando el niño está experimentando sentimientos grandes y abrumadores. Otro enfoque implica ofrecer una mínima intervención verbal. Cuando un niño está en el apogeo de un berrinche, el cerebro a menudo no puede procesar razonamientos o instrucciones complejas. Los padres que esperan a que disminuya la intensidad del arrebato antes de hablar sobre la situación a menudo descubren que su hijo es más receptivo a la reflexión y la resolución de problemas.