Mantener la calma cuando tu hijo tiene una crisis
Aprende a gestionar tu propia respuesta fisiológica a las crisis infantiles para ayudar a restaurar la calma en tu hogar.
- Reconocer tus propios desencadenantes. Muchos padres descubren que su reacción ante una crisis se ve influenciada por sus propias experiencias pasadas o sus niveles actuales de fatiga. Cuando notes que tu ritmo cardíaco aumenta o que tus pensamientos se vuelven críticos, estás experimentando una respuesta de 'lucha o huida'. Reconocer este cambio físico es el primer paso para prevenir una escalada. Al identificar tus desencadenantes, como entornos públicos o sentirte ignorado, puedes comenzar a preparar estrategias mentales antes de que ocurra el próximo arrebato. Los padres que practican la autoconciencia a menudo descubren que nombrar su propio estado interno, ya sea en silencio o en voz alta, ayuda a crear una distancia necesaria del caos. No se trata de ignorar la angustia del niño, sino de asegurarse de que estás actuando desde un lugar de intención en lugar de reacción.
- Enfoques para la corregulación. Algunas familias tienen éxito con el método de 'pausar y respirar', donde un padre se toma un momento para concentrarse en su propia respiración lenta y profunda antes de interactuar con el niño. Esto puede señalar seguridad al sistema nervioso del niño. Otro enfoque común es la 'presencia de baja energía', donde el padre permanece físicamente cerca del niño pero baja la voz y reduce su propio movimiento, modelando el estado de calma que espera que el niño eventualmente alcance. Otros se centran en proporcionar un 'espacio de contención', que implica reconocer los sentimientos del niño sin intentar solucionarlos o suprimirlos de inmediato. Esto podría verse como decir: 'Veo que lo estás pasando muy mal ahora mismo', y luego esperar en silencio. La investigación sugiere que cuando un cuidador se mantiene regulado, puede ayudar al sistema nervioso del niño a reflejar esa estabilidad con el tiempo.