Cómo manejar las crisis de los niños pequeños sin perder la cabeza

Explore enfoques basados en evidencia para manejar las crisis de los niños pequeños mientras mantiene su propia compostura y apoya el desarrollo emocional de su hijo.

  1. Comprender la anatomía de una crisis. Muchos psicólogos del desarrollo sugieren que las crisis no son actos de desafío, sino más bien una señal de que el cerebro del niño está abrumado. Durante estos episodios, la corteza prefrontal, la parte del cerebro responsable de la lógica y el control de impulsos, está efectivamente desconectada. Los padres que ven estos momentos como una "tormenta cerebral" en lugar de una elección de comportamiento a menudo encuentran más fácil mantener la calma. En lugar de centrarse en la obediencia, el objetivo cambia a proporcionar un "contenedor" seguro para que el niño experimente sus emociones hasta que pase la tormenta.
  2. Enfoques comunes de apoyo. Algunas familias usan la "co-regulación", donde el padre permanece presente y tranquilo, actuando como un ancla para el sistema nervioso desregulado del niño. Esto puede implicar sentarse cerca, hablar en voz baja y constante, u ofrecer un toque reconfortante si el niño lo acepta. Otros padres prefieren "mantener el espacio", lo que implica asegurar que el niño esté en un entorno seguro y permitirle el tiempo y el espacio para expresar su frustración sin intervención. Este enfoque enfatiza que todas las emociones son aceptables, incluso si el comportamiento asociado con ellas requiere límites, como mantener a todos a salvo de daños físicos.