Cómo mantener ocupados a los niños pequeños durante un vuelo largo

Estrategias prácticas para ayudar a los niños pequeños a mantenerse tranquilos y comprometidos durante viajes aéreos prolongados sin pantallas ni crisis.

  1. Empaque entretenimiento estratégico. Elija actividades que sean autónomas, silenciosas y novedosas. Los libros de pegatinas funcionan bien porque no ensucian y pueden mantener la atención durante 15-20 minutos. Los rompecabezas pequeños con piezas grandes, las pizarras magnéticas para dibujar y los libros de actividades con texturas o solapas ofrecen interacción práctica sin necesidad de limpieza. Considere envolver los artículos pequeños individualmente: el proceso de desenvolver añade emoción y prolonga el tiempo de actividad. Evite cualquier cosa con piezas pequeñas que puedan rodar debajo de los asientos o artículos que hagan ruido, ya que pueden molestar a otros pasajeros y crear estrés para todos.
  2. Programe sus actividades estratégicamente. No saque todo su entretenimiento al despegar. Los niños pequeños a menudo se portan bien durante la emoción inicial del embarque y el despegue. Guarde sus mejores actividades para la parte media del vuelo, cuando la inquietud suele alcanzar su punto máximo. Rote las actividades cada 15-30 minutos antes de que su hijo se frustre o se aburra. Tener 6-8 actividades pequeñas suele ser más efectivo que 2-3 más grandes. Tenga algunos artículos de reserva para retrasos inesperados o vuelos más largos de lo planeado.
  3. Use el movimiento dentro de las limitaciones. Los niños pequeños necesitan moverse, incluso en los asientos del avión. Juegos simples con los dedos, estiramientos en el lugar o jugar con los dedos de los pies pueden ayudar a liberar energía. Si el letrero del cinturón de seguridad está apagado y el pasillo está despejado, una breve caminata al baño puede proporcionar un descanso para moverse. Algunos padres tienen éxito bailando tranquilamente sentados, jugando 'yoga en avión' con estiramientos suaves o haciendo que su hijo ayude con tareas pequeñas como organizar los artículos del equipaje de mano.
  4. Gestione los refrigerios de manera reflexiva. Lleve refrigerios familiares, pero también considere algunos dulces especiales que solo ofrezca durante los vuelos. Las porciones individuales funcionan mejor que compartir de recipientes grandes, ya que duran más y se sienten más especiales. Evite los refrigerios demasiado azucarados que puedan causar caídas de energía y opte por alimentos que no creen desorden si se derraman. Las bolsas de frutas, las galletas saladas y los recipientes pequeños de cereal seco a menudo funcionan bien para picar durante un tiempo prolongado.
  5. Prepárese para las grandes emociones. Incluso con una planificación perfecta, los niños pequeños pueden tener crisis durante los vuelos largos. Este es un comportamiento normal del desarrollo, no un fracaso de los padres. Si comienzan las lágrimas, mantenga la calma y ofrezca consuelo sin intentar 'solucionar' la situación de inmediato. Algunos niños se portan mejor con consuelo tranquilo (abrazos, mecer suavemente), mientras que otros necesitan expresar sus sentimientos antes de poder calmarse. Tener un objeto reconfortante de casa —un peluche pequeño o una mantita— puede ayudar durante los momentos abrumadores.