Cómo validar las grandes emociones de tu hijo sin resolverlas

Aprende a dar espacio a los sentimientos de tu hijo centrándote en la presencia y la empatía en lugar de la resolución inmediata de problemas.

  1. El poder de nombrar las emociones. Una de las formas más efectivas de validar a un niño es simplemente nombrar lo que está experimentando. Cuando un niño se siente abrumado, puede carecer del vocabulario para identificar su estado interno. Al decir: 'Veo que te sientes frustrado porque tu torre se cayó', proporcionas un marco para su experiencia sin juzgarla como 'buena' o 'mala'. Los padres que practican esto a menudo descubren que nombrar la emoción ayuda al niño a sentirse comprendido, lo que puede disminuir la intensidad de la reacción. El objetivo es actuar como un espejo, reflejando su realidad para que sepan que no están solos en su experiencia.
  2. El desafío de permanecer presente. Dar espacio a las rabietas o la tristeza de un niño a menudo es difícil porque puede desencadenar la propia incomodidad del padre. Es común sentir el impulso de distraer al niño con un juguete o un bocadillo para hacer desaparecer el 'gran' sentimiento. Sin embargo, algunos profesionales sugieren que permitir que la emoción siga su curso, mientras se permanece físicamente presente, enseña al niño que puede sobrevivir a sus propios sentimientos intensos. Mantenerse neutral y tranquilo actúa como una fuerza de arraigo. No necesitas estar de acuerdo con la perspectiva del niño ni aprobar su comportamiento para validar el sentimiento detrás de él. Puedes mantener un límite con respecto al comportamiento y al mismo tiempo reconocer la validez de la emoción.