Cómo identificar árboles por sus hojas
Aprende a reconocer diferentes tipos de árboles observando las características únicas de sus hojas con toda la familia.
- Observa la forma básica de la hoja. Comienza por fijarte en la forma general de la hoja. Las hojas pueden ser redondas, ovaladas, alargadas, triangulares o en forma de corazón. Algunas tienen formas muy particulares, como las hojas del arce que parecen una mano abierta con dedos. Enséñale a tus hijos a comparar las hojas con formas conocidas: '¿A qué se parece esta hoja? ¿A un huevo? ¿A una lanza?' Esta es la primera pista para identificar el árbol.
- Examina los bordes de las hojas. Los bordes de las hojas son como huellas dactilares de los árboles. Pueden ser completamente lisos (como los del magnolio), tener dientes pequeños y regulares como una sierra (como los del cerezo), o tener ondas suaves. Algunos bordes tienen dientes grandes e irregulares. Pasa tu dedo suavemente por el borde de la hoja para sentir su textura y ayuda a tus hijos a describir lo que sienten.
- Identifica si son hojas simples o compuestas. Las hojas simples son una sola pieza unida al tallo, como las del roble o el abedul. Las hojas compuestas están formadas por varios folíolos (hojitas pequeñas) unidos a un mismo tallo, como las del fresno o la acacia. Para distinguirlas, busca dónde está la yema: en las hojas simples está en la base de cada hoja, en las compuestas está en la base de todo el conjunto de folíolos.
- Observa cómo están dispuestas en la rama. Las hojas pueden crecer de manera alterna (una hoja por cada punto del tallo, alternándose de lado) como en el olmo, o de manera opuesta (dos hojas enfrentadas en cada punto) como en el arce. También pueden crecer en grupos de tres o más desde el mismo punto, lo que se llama disposición verticilada. Esta característica es muy útil para la identificación y es fácil de observar con los niños.
- Fíjate en el color y la textura. El color de las hojas varía según la estación, pero también según la especie. Algunas hojas son verde oscuro brillante, otras verde claro mate, y algunas tienen tonos grisáceos o azulados. La textura también cambia: pueden ser suaves y flexibles, rugosas, cerosas, o tener pelitos (pubescentes). Deja que tus hijos toquen diferentes hojas para que sientan estas diferencias.
- Considera el tamaño y las venas. El tamaño de las hojas puede variar mucho entre especies, desde hojas muy pequeñas hasta hojas enormes como las del plátano. Las venas (los 'caminitos' que se ven en las hojas) también son características: pueden ir todas desde la base hacia los bordes como en el arce, o tener una vena central con ramificaciones como una pluma. Estas venas ayudan a la hoja a mantenerse fuerte y transportar nutrientes.