Cómo dar la mano correctamente: guía familiar paso a paso

Aprende a enseñar a tus hijos el arte de dar la mano correctamente en cualquier situación social.

  1. Preparación básica. Antes de extender la mano, asegúrate de que esté limpia y seca. Si acabas de comer, lavarte las manos o usar gel antibacterial es fundamental. Quítate los guantes si los llevas puestos, a menos que sea por razones médicas. Mantén una postura erguida y haz contacto visual con la persona. La sonrisa genuina acompaña perfectamente este gesto de cortesía.
  2. La técnica correcta del apretón. Extiende tu mano derecha con la palma ligeramente inclinada hacia la izquierda. Desliza tu mano hasta que la membrana entre tu pulgar e índice toque la de la otra persona. Cierra los dedos firmemente pero sin apretar demasiado fuerte. El apretón debe durar entre 2 y 3 segundos. Mueve la mano suavemente de arriba hacia abajo una o dos veces, manteniendo el contacto visual.
  3. Qué evitar. No aprietes tan fuerte que lastime, pero tampoco ofrezcas una mano flácida como un pez muerto. Evita mantener el apretón demasiado tiempo, ya que puede resultar incómodo. No uses ambas manos a menos que sea alguien muy cercano. No mires hacia otro lado mientras das la mano, pues transmite desinterés. Tampoco sacudas la mano de forma exagerada o muy rápida.
  4. Situaciones especiales. Si la persona tiene alguna discapacidad en las manos, sigue su ejemplo y adapta tu saludo. En época de gripe o resfriados, puedes optar por un saludo verbal amable. Con personas mayores, sé especialmente gentil. En contextos muy formales, espera a que la persona de mayor jerarquía o edad extienda primero su mano. Con niños pequeños, ponte a su altura para que el saludo sea cómodo para ambos.
  5. Enseñar con el ejemplo. La mejor forma de enseñar esta habilidad es practicando en casa. Convierte el aprendizaje en un juego divertido donde pueden practicar entre hermanos o contigo. Explícales que es una forma de mostrar respeto y amistad. Corrígelos con paciencia y celebra cuando lo hagan bien. Recuérdales que practiquen en situaciones reales, como cuando llegan las visitas a casa.